¿Qué son los Auxiliares?

Los Auxiliares son aquéllos (a partir de los 14 años de edad) que se unen a las Religiosas del Oasis para rezar por la santificación de los Sacerdotes y almas consagradas. Pertenecen al Monasterio donde están inscritos y forman parte espiritual del mismo.

Sus obligaciones son muy sencillas:

1º/ Rezar todos los jueves del año una oración por los Sacerdotes. Al inscribirse como auxiliar se les entrega una estampa con la oración, pero pueden rezar cualquier oración sacerdotal.

2º/ Ofrecer una comunión mensual con el mismo fin, el Primer Jueves de cada mes, llamado Jueves Sacerdotal, y si no pueden, otro día del mes.

3º/ Unirse espiritualmente al Monasterio y ayudarle en su desarrollo y extensión en el mundo, dándolo a conocer entre sus amistades.

Para ser Auxiliar es necesario estar inscrito en el “Libro de Auxiliares” de cualquier Monasterio. También pueden ser Auxiliares los Sacerdotes y almas consagradas.

Los beneficios son importantes: a) participar de todas las gracias que la Santa Iglesia conceda al Oasis; b) participar de las oraciones y sacrificios de las Religiosas oasistas extendidas por todo el mundo; c) cada año, en el mes de Noviembre, el Monasterio ofrece una Misa en sufragio de sus Auxiliares fallecidos.

Vosotros, queridos Auxiliares, sois una porción escogida de Dios, que, unidos a las Religiosas, desempeñáis una misión importantísima, que es la oración, con la cual obtenéis las gracias de Dios.

Decía Sta. Teresita del Niño Jesús:”¡Cuán grande es el poder de la oración! Diríase que es una reina que tiene siempre entrada en el palacio del Rey, pudiendo obtener todo lo que pide.” (Autobiografía).
Nos cuenta la Sda. Escritura que peleando Josué con los amalecitas, estaban en un monte cercano Moisés, Aarón y Hur. Moisés se puso a orar y cuando alzaba los brazos los israelitas vencían, pero cuando los bajaba, los amalecitas llevaban la ventaja. Moisés se cansaba de tener los brazos en cruz y entonces Aarón y Hur le hicieron sentarse en una piedra y ambos le sostenían los brazos en alto hasta la puesta de sol. Y fue así cómo Josué derrotó a Amalec. Moisés, con los brazos en alto, oraba por su pueblo, y con la oración, más que con las armas, consiguió la derrota de sus enemigos (Éxodo, 17).

Pues bien, queridos Auxiliares, vosotros, como las oasistas, levantáis al Cielo vuestro brazos para que el Señor nos conceda muchos y santos Sacerdotes... ¿Veis lo importante que es vuestra misión? Sois una ayuda poderosa e inestimable y por eso, sois muy queridos en el Oasis.

No dejéis de rezar unidos al Oasis. Un día, Dios os lo premiará eternamente y los Sacerdotes os lo agradecerán en el cielo para siempre.

Que la Virgen María os bendiga como yo también lo hago de todo corazón:
Padre Pedro de la Inmaculada Muñoz.

Abre aquí el pdf con la oración final de San Vicente de Paúl.